Barnizarnos en oro

Siempre he pensado que el aprendizaje nos rompe un poco. Cambia nuestra forma de ver las cosas cuando aprendemos algo nuevo. El tema es que hemos crecido pensando que equivocarse es malo. No sé qué tanto se ha exponenciado con las redes sociales y el afán de tener siempre la razón, la última palabra so pena de ofenderse por todo aquello que no comulga con nosotros.

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En cambio, los errores, las fracturas de nuestro conocimiento, nos permiten crear algo nuevo. Reformarnos. El pensamiento es maleable, flexible, la capacidad de aprendizaje es ilimitada mientras que sigamos siendo curiosos.

Parece difícil en una sociedad a la que le cuesta muchísimo trabajo decir “No sé” o, peor aún, “Estaba equivocado”. Y es que, en una sociedad que se basa en el bluff admitir que uno no sabe puede parecer vulnerabilidad: una debilidad en lugar de una fortaleza.

Es por ello que es refrescante encontrar a quienes les gusta aprender, cometer errores y aprender de ellos. Me refiero a los que lo hacen en serio y no de dientes para afuera, como frase motivacional.

Lo japoneses, con todo el arte desgarrador que son capaces de crear, tienen el kintsugi, la práctica de reparar fracturas en cerámica con barniz o resina espolvoreada con oro. Eso deja más que a la vista las imperfecciones, a la vez que crea un nuevo objeto a partir de las fracturas. La filosofía detrás de esto es la de manifestar la historia y la transformación de la pieza.

Recientemente me topé con la canción Fractions del proyecto multidisciplinario Through Juniper Vale cuyo coro menciona algo muy similar, tanto que por eso lo relacioné con la tradición japonesa:

“Break me with the truth
Take on my fractions
Shape me something new
Out of the fragments
Light up this old soul
I was broken
Now I’m golden”

Muchas cosas en esta vida, particularmente las experiencias más fuertes, nos harían mejores si no despreciáramos los errores, abrazáramos el conocimiento que nos dejan y barnizáramos con oro las cicatrices. ¿Ustedes qué opinan?

La imagen de portada la tomé de un blog dedicado al arte del Kintsugi.

 

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