Viajar entre mundos

“You’re nobody’s doorway but your own, and the only one who gets to tell how your story ends is you”

—Seanan McGuire, Every heart a doorway

Creo que los humanos tenemos una fascinación con el hecho de poder viajar. La palabra wanderlust habla de esa necesidad de salir de viaje cada vez que el corazón lo anhela, para llenar los ojos y el alma de nuevos paisajes.

Wanderlust

Sin embargo, parece que también buscamos viajar fuera de nosotros mismos. ¿De qué otra forma se explica la gran cantidad de historias que hablan de viajar a otros mundos? Queremos creer que hay algo más, algo más grande, más allá de lo que podemos conocer. Algo que nos haga sentir menos insignificantes y más especiales.

Esta idea no es nueva. Dorothy sale de Kansas para llegar a Oz, los hermanos Pevensie atraviesan la puerta del ropero para llegar a Narnia y Alicia cae por la madriguera del conejo para llegar al País de las Maravillas. Esas historias abrieron la posibilidad de las puertas: un pasaje que se oculta de los simples mortales y que, para algún elegido, se abre y deja que uno transite desde nuestro aburrido mundo a otro lleno de fantasía y de magia. ¿Qué importa si hay peligros?

Lo importante es poder viajar y ser una historia. No ser algo intrascendente: dejar una huella, así sea por las anécdotas que vivimos. Yo creo firmemente que todos los seres humanos aspiran un poquito a la eternidad. Ser merecedores de ser recordados.

“She was a story, not an epilogue”

—Seanan McGuire, Every heart a doorway

Los viajes cambian a las personas. Sean reales o ficticios. Yo no soy la misma tras leer un libro. Ese viaje entre las letras suele dejar una huella, a veces momentánea, a veces indeleble, en mi ser. Quizá por eso la letra de China Warrior D me gusta tanto:

“A nice escape and her delight is to travel through the lines”

Viajamos no solo para conocer, sino también para escapar. Las veces en que con más desesperación he bebido historias ajenas han sido aquellas en que más desolada me siento: es mi refugio. Las veces en que más me refugio en mis letras (lo veo ahora que recuperé el acceso a mi viejo blog) es cuando la tristeza o el enamoramiento me tienen sofocada. Las emociones desbordadas me ahogan y mi escape es a través de las letras.

Las puertas a otros mundos

Pero volviendo a los viajes ajenos: me sorprende la cantidad de historias que he hallado a fechas recientes sobre lo que pasa en los viajes, al regreso de los viajes, por la necesidad de los viajes. La cantidad de historias que hablan de cómo ya no somos los mismos después de un viaje.

La primera historia que me cautivó recientemente en este tema fue Every heart a doorway de Seanan McGuire. La premisa es curiosa: una escuela recibe a niños que han viajado a través de las puertas y luego, han regresado a nuestro mundo. Pero el viaje les deja una marca: las puertas se abrieron porque eran los mundos a los que realmente pertenecían. Pero esos mundos, por algún motivo, los expulsan. Y ahora no pueden regresar. ¿Qué hacer cuando tu propio Hogar te echa?

La idea de ser especiales y merecer viajar… no queremos ser del montón, aunque nuestras vidas monótonas nos hagan ver que sí lo somos. Por eso anhelamos ser elegidos para emprender un viaje. Este anhelo tan ferviente se refleja claramente en el cuento Not by wardrobe, tornado, or looking glass de Jeremiah Tolbert (publicado en Lightspeed Magazine y antologado en el libro The best American Science Fiction and Fantasy 2017). Aquí, los seres humanos están esperando que se abra su puerta, ésa que los llevará a su mundo ideal (una idea similar a la de McGuire), pero explora el qué ocurre con aquellos que son dejados atrás. Louisa se queda en el mundo real, y sabe que es injusto porque si alguien ha leído fantasía a más no poder, es ella. ¿Por qué su puerta y su mundo no se manifiestan ante ella?

Pero ¿qué tal que ese mundo al que pertenecemos decide que en realidad no somos merecedores? ¿Qué ocurre con nuestras almas si encontramos la forma de viajar entre mundos y de repente no podemos regresar al mundo de fantasía? Esa alternativa ya también ha sido explorada, en este caso en el cuento This is not a wardrobe door escrita por A. Merc Rustad (y también antologada en el libro The best American Science Fiction and Fantasy 2017). Aquí, las dos protagonistas, habitantes de mundos distintos, están tratando de reencontrarse, de volver a atravesar la puerta que es la conexión entre sus mundos. ¿Por qué la puerta ya no sirve? Porque alguien del mundo mágico ya no quiere dejar pasar a los mortales.

Los seres humanos queremos viajar y trascender. La cantidad de historias que hablan de viajes fantasiosos no dejan duda alguna de este anhelo. Finalmente, en los viajes nos encontramos ¿no?

Los libros de los que hablo:

  • Every heart a doorway. Seanan McGuire, Tor. 2016. *Se consigue en inglés en Amazon, pero en teoría este año debe ser traducido al español. Es uno de los libros que más me han gustado a fechas recientes, e hice videoreseña en mi canal de YouTube.
  • The Best American Science Fiction and Fantasy 2017. John Joseph Adams, series editor. Charles Yu. Editor. Mariner. 2017. *Se consigue en inglés en Amazon.

Viajes entre mundos

Imagen destacada: “Magic door” by ryky en Deviantart.
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