1. Profecía del autocumplimiento

Puse mi listado de canciones guardadas en Spotify en “aleatorio” y me puse a trabajar. El listado, en cierto punto, me arrojó una canción de una de mis bandas favoritas en la vida: Sister Hazel.

Sister Hazel es una banda gringa, originaria de Florida, a quienes creo que sólo dos amigas mías y yo conocemos en México. Bueno, y la persona que me los presentó: mi ex, Aru. Él conoció a la banda porque su tema Change your mind es la canción que sale en los créditos de la película Al diablo con el diablo (la versión de Brenda Frasier y Elizabeth Hurley)

 

Cuando conocí a Aru (¡hace diez años ya!) me pasó dos canciones de esta banda, la antes mencionada y Sword and Shield. La buena vibra de Sister Hazel logró que me volviera fan from hell de ellos y me hiciera, en la época previa a Spotify y Apple Music, de toda la discografía (¡gracias, torrents!). Mi obsesión también hizo que en algún aniversario, pidiera vía CD Universe el álbum Absolutely para regalárselo a Aru. Ese álbum se volvió mi segundo favorito de la banda.

Curiosamente, una de las canciones causó un pequeño desencuentro con Aru:

Una de las canciones despertó en mi mente toda una secuencia digna de video, todo animado. Dos personajes, un hombre y una mujer, que se añoran y están separados por un acantilado. Me imaginaba olas pegando en cada acantilado, aves volando, momentos en los que estuvieron juntos, pero ahora todo era en la memoria de uno de ellos.

Le narré toda la idea a Aru, quien me observó serio.

—Me imagino perfecto a quién se la dedicarías.

Me quedé en blanco, sin saber de qué hablaba.

—Vamos, seguro piensas en el Mago Negro.

El Mago Negro, deben saber, fue un chico con el que salí antes de conocer a Aru, pero con quien mi relación fue clandestina. La verdad es que no había relacionado la idea loca de video animado con el Mago. Se lo dije a Aru. Él insistió. Insistió tanto que lo logró: Meet me in the memory, la dichosa canción, se convirtió en la rola que me hacía pensar en el Mago.

Hoy que sonó dicha canción, me sonreí. Durante ucho tiempo, la nostálgica canción me causaba una desazón extraña. No tanto por el Mago Negro (él jamás se enteró de la anécdota), sino supongo que por Aru en sí. Empero, hoy que sonó, en mi cabeza volvió a correr el video animado de personajes de bolitas y palitos, tan vívido como la primera vez que lo imaginé. Me puso de buenas que mi mente alborotada siga imaginando cosas con sólo ponerle una canción.

Fue una mini profecía del autocumplimiento, pero como lo único constante en esta vida es el cambio, la canción ya no me entristece. Sí, sí es una canción triste, pero tengo una obsesión clavada ocn las canciones azules. Ya les platicaré más de ello. Lo bonito es que todo en esta vida se puede resignificar.

Les dejo la mentada canción:

 

Hoy en día, Sister Hazel me suena a lo que es: la banda que me pone de buenas porque me la apropié de tal forma que puedo identificar cada una de sus canciones para resolver un problema o cambiar mi ánimo. Y eso es muy feliz.

*Este posteo es parte de mi #100DaysProject: durante 100 días subiré un post con alguna anécdota personal o historia.
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