Contando las alegrías: 2017

Me considero terriblemente autocrítica. Mi peor crítica suelo ser yo misma. Es por eso que entrar a mi blog, tan abanadonado en este vertiginoso año que se encuentra cerca del cierre, me causa una punzada de desazón. “Has fallado”.

Mis blogs, desde que le diera fin a Pasión y Tinta tras el rompimiento con mi ex, parecen apenas bosquejos de lo que podrían ser. Me quedo normalmente a medias, sobrepasada por la vida misma. Por un lado, eso es positivo: he estado viviendo. Por otro lado, grita la vocecita mala onda del fondo de mi cabeza, es nefasto para una aspirante a escritora: “Si ni escribes”.

Que se calle

Peeeeeeero…

No sólo por el cierre del 2017, sino desde octubre (mi cumpleaños) he estado haciendo un recuento del año. Diría “de los daños”, pero el saldo es a favor.

  1. Empecé el canal de YouTube con G. Era un proyecto que habíamos dejado en el tintero desde hacía dos años. Nos ha dado muchas alegrías, a pesar de que mi ritmo de trabajo no me ha dejado leer y grabar tanto como quisiéramos. Pero fue gracias a esto que… [brinquen el número 2]
  2. G y yo fuimos invitados a hacer no una, sino dos presentaciones de libro. La primera al lado del querido Alberto Chimal, en la Alameda Central, hablando de Cartas para Lluvia. La segunda, tras la invitación de Vikinga Lectora, para hablar de La Tercera Gemela en la FILIJ *gasp*

    Cartas para Lluvia
    En la presentación de “Cartas para Lluvia” con Alberto Chimal
  3. Ha sido un año de viajes. Me llevé a G a las Grutas de Xoxafi en Hidalgo, donde hicimos rapel y nos lanzamos de la tirolesa. Para mi cumpleaños me fui a Tequisquiapan con mis amigos de fin de semana. El año cierra, también, fuera de la CDMX. luego les platico de eso.
  4. Fue el año de la muerte de Kya! pero el inicio de Shauku. Tras 7 años de llevar la revista Kya! fue necesario un “empezar desde cero”. Shauku tiene mucho potencial, es mi nuevo bebé.
  5. Al fin pude tomar un taller de narrativa, lo que me permitió retomar los ejercicios de escritura. No había estado como participante en un taller desde la prepa.
  6. Me atreví a cortarme el cabello cortitito. Un cambio de look que desde hace años quise intentar y no más no me había animado.
  7. En el trabajo fui reconocida como una de las personas importantes (empleado importante, vaya) de este año. Si bien parece que el reconocimiento queda sólo en que pasaran mi foto en las pantallas en la fiesta de fin de año (a la que no fui por estar enferma), me sirve para ver que no voy mal en lo que hago. Claro que un aumento o algún bono me motivaría más a seguir con mis friegas en la chamba, pero dije que me iba a enfocar en lo positivo ¿verdad? (aunque de fotos no se paga la renta [fin del ranteo])
  8. Ir a Santa Fe ya no se me hace tan pesado. La gran ventaja es que con al menos una hora de ida y otro tanto de vuelta (cuando el tráfico no es hostil) tengo suficiente tiempo para avanzar en mis lecturas.
  9. Mención honorífica a mi amiga Ave, a quien conozco desde prepa, pero por la vida en general nos habíamos alejado. Este año ha sido mi compañía de confianza para ir a conocer nuevos lugares para comer. Te quiero, Ave. #TeamGordasProfesionales
  10. He hecho ejercicio con constancia todo el año. Eso es un logro inmenso para mí. Y estoy viendo los resultados de mi disciplina, sin tener que sacrificar el comer en el proceso. En ese tenor [brinquen al punto 11]
  11. Estoy más cerca de reconciliarme conmigo misma en cuanto a mi aspecto. Sentirme a gusto conmigo misma no es sólo un tema de cómo me veo sino de cómo me siento y de sacudirme ciertos estereotipos. Como el que si no he conseguido pareja a mis 33 años, soy una quedada. He escrito un poco al respecto en mi Medium.
  12. Ya estoy poniéndole límites a las personas tóxicas de la vida. Cuando he identificado esos patrones que no me gustan y que apuntan hacia actitudes cero sanas, corto a la persona en cuestión de mi vida. Suena a ser poco tolerante o “culei”, pero les juro que es las cosas más sanas que se pueden hacer en esta vida, porque qué horror estar soportando dramas y chantajes.
  13. Lo “cotidiano” que no quiero que se pierda nunca son las reuniones con mis amigos: las cenas zarigüeyas en que cocinamos, las noches de chicas, el chat de las niñas geek (aunque sus bromas subidas de tono son NSFW y recordatorio constante de no tener el WhatsApp abierto en la compu del trabajo)

Fue un año que de repente rayó en lo repetitivo, pero que en general me sorprendió mucho. Sobre todo me sorprendió el que no quiero salir corriendo de mi trabajo, pues lo veo como un sitio de aprendizaje y crecimiento constante. Y como un punto de reto: cómo sacar mis proyectos avante sin dejar de rendir al máximo en la chamba. Si hallo el secreto, juro que se los comparto.

Siempre habrá más cosas que quiera hacer y detalles en los que creo que puedo mejorar, pero a decir verdad, me he caído muy bien este año. Esperemos el 2018 nos reciba con buen talante (a pesar del oscuro panorama político en el año electoral en México). Entre las metas del 2018 que les puedo compartir están:

  • Publicar con constancia en este blog
  • Terminar un libro
  • Ganar dinero extra generando contenidos
  • Cumplir con mi objetivo de #Escritura2018 (sí, aparte de lo del libro)
  • Leer 20 libros
  • Usar Goodreads con constancia
  • Armar un círculo de lectura
  • Subir un video a la semana al canal de YouTube
  • Viajar al menos 3 veces en el año (sin contar las bodas de mi “Wedding Spree 2018”)

Deséenme suerte.

Happy people

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