Magonia

Hace un par de semanas fui a una cita médica que me dejó muy de malas por el pronóstico complicado que me trazaron—nada muy grave, cabe destacar, sólo enredado y largo de tratar—e hice lo que cualquier persona como yo haría: fui a la librería a ahogar mis penas.

En esa expedición entré a una Librería Gandhi pequeña recién abierta sobre Avenida Universidad, la variedad de libros no es mucha, pero estando en mi camino y sabiendo que sí tenían libros interesantes, me puse a revolotear entre los estantes. Me llamó la atención el librero dedicado a los libros en inglés, con varios libros mal acomodados, era pequeño y retacado. Me puse a revisar y rebuscar. Y ahí lo encontré: un libro de portada negra con una pluma enorme en tonos metálicos. Lo primero que me llamó la atención fue que estaba el nombre de Neil Gaiman en la portada. Pero no era el autor: sólo estaba un comentario al respecto de la autora “a firecracker who whips smart with heart”. Pensé que si Gaiman lo recomendaba, valía la pena.

Este fin de semana lo dediqué a leer de un tirón ese libro: Magonia, escrito por Maria Dahvana Headly. La historia es narrada entre la protagonista, Aza Ray, y su mejor amigo, Jason—aunque principalmente lo narra Aza.

Aza, desde que se acuerda, se está ahogando y nadie sabe por qué: sus pulmones padecen una enfermedad tan rara que la nombran como el Síndrome Azaray. Todos esperan que muera pronto y la tratan con pinzas. Excepto Jason, su mejor amigo. Sin embargo, a pesar del buen ánimo de Jason, Aza muere.

El asunto es que no muere: la regresan a Magonia, su verdadera patria. Ahí, en la estratósfera, Aza por primera vez puede no sólo respirar, sino cantar. Y se da cuenta de que ahí en el cielo hay miles de naves, comandadas por los magonianos, tripuladas por los Rostrae y acechadas por los Breath. Aza al fin entiende por qué siempre se sintió fuera de lugar en la Tierra. El problema es que también en Magonia se siente fuera de lugar. Aunque Dai, el primero al mando, sea tan atractivo. O aunque la capitana Zal Quel esté tan atenta de lo que Aza puede aprender.

Mientras Aza inicia una nueva vida, Jason hace todo lo posible por no desmoronarse, repitiendo las cifras de pi hasta el infinito, investigando, buscando, porque le prometió a Aza que iría por ella.

Con sarcasmo, cinismo y astucia, Headley de verdad narra una historia que atrapa y le da a Aza y a Jason sus propias voces. Lleno de ingenio y de corazón, la verdad es que fue una lectura de Fantasía maravillosa. Yo no podré ver las tormentas de igual forma tras leer Magonia. Si se les cruza en el camino, no duden en leerlo.

Les dejo mis cuatro citas favoritas:

“Maybe there’s… hope? Because every time someone finds a new animal or a new amazing thing on earth, it means we haven’t broken everything yet”

“I want to say ‘I can read the gaps in your sentences. I can read the space between your letters. I know your language. It’s my language too'”

“We are made of awkward”

“I’m dark matter. The universe inside me is full of something, and science can’t even shine a light on it. I feel like I’m mostly made of mysteries”

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