Círculo de lectura por correspondencia

Muchas cosas en esta vida pasan sin que lo planeemos. Otras, se acomodan como menos lo esperamos. Desde el año pasado, con el equipo de la revista Kya! he estado trabajando un Círculo de Lectura a distancia. Generar una plataforma para una comunidad lectora que comparta virtualmente la experiencia de leer un libro, guiados por el autor del mismo. Por distintos motivos, es un proyecto que no ha arrancado todavía.

Curiosamente, ayer en Facebook uno de mis contactos publicó que si alguien se interesaba en entrarle a un intercambio de libros. Me animé a decirle que yo y me explicó un sistema que suena a pirámide y que tiene muchos asegunes para mi gusto. Si son lectores, quizá ya hayan topado con ello en sus redes sociales: se convoca a 6 personas a enviar un libro a una persona por correspondencia y luego invitar a otras 6 a que hagan lo mismo, para que envíen libros a la persona que te invitó a ti en primer lugar. Problemas:

  1. Hay que dar tu dirección para que los contactos de tus contactos te manden un libro.
  2. No hay garantía de que te envíen libros, aún cuando tú cumplas con tu parte de enviarle a un desconocido un libro
  3. Piden en general que compres el libro a mandar y, bueno, la economía no está como para andar regalando a extraños.

Decidí de entrada intentar replicar, con unos ajustes el chiste, como enviar yo a mis contactos un libro de agradecimiento por entrarle a esta cadena. Sin embargo me enfrenté a varias cosas al mismo tiempo: mis contactos gustan de leer, y cuando pedí 6 voluntarios ¡se apuntaron más de 25! Luego ¿cómo les iba asegurar que sí iban a recibir libros? Y si bien yo confío en ellos, ya es mucho acto de fe dar mi dirección para que sus contactos me manden a mí libros.

Así que mejor cambié la dinámica por completo.

A todos los que me dijeron que le entraban les puse las mismas reglas:

  1. Deben mandarme su dirección por mensaje individual. Yo seré la única que maneje todas las direcciones, con eso les aseguro a mis contactos que no estoy generando una base de datos que venderé para que luego los acose quién sabe quién.
  2. Cada uno de los participantes debe pensar en un libro a compartir. Nuevo o usado, no importa. Y poner dentro de las primeras páginas una nota de por qué decidieron que era el libro a compartir.
  3. A cada participante yo le mando nombre y dirección de la persona a la que le mandarán el libro.
  4. Cada participante debe sacar foto del libro que mandará y etiquetarme en Facebook para saber que ya lo mandaron.
  5. Cada participante debe sacar foto del libro que recibió y etiquetarme para saber que sí recibieron algo.
  6. Si al acabar de leerlo quieren compartir con alguien más, me avisan y yo les paso otra dirección.

Aquí no hay un periodo de tiempo específico. Y dependiendo de los tiempos de cada quién se mandará/recibirá más de un libro. Es un experimento. Compartir gustos literarios. No suena a mala idea. Claro, mis hermanas me decían que debería poner un rango de páginas, para que no le manden un tabique de Ken Follet a una persona y otro reciba un libro álbum nada más (¿qué tal que el que recibe el libro de Follet no tiene tiempo y el del libro álbum tiene todo el tiempo del mundo?). También hay que ver cómo hacerle para que no vaya a ser la mala pata de mandar un libro que ya hayan leído antes.

Como sea, me aviento el rollo de organizar esto, esperando sea el primero de muchos intercambios literarios por correspondencia. Crear redes, fomentar la lectura. A ver qué pasa.

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